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¿Qué debe incluir un contrato de limpieza para oficinas?
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¿Qué debe incluir un contrato de limpieza para oficinas?

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Firmar un contrato de limpieza para tu oficina sin revisarlo con detalle es una de las decisiones que más problemas puede darte a medio plazo. Un buen contrato protege a ambas partes y establece las reglas del juego. Estos son los puntos que no deberían faltar.

Descripción detallada de los servicios

El contrato debe especificar exactamente qué se va a limpiar y cómo. No basta con poner “limpieza general de oficinas”. Debe detallar cada zona: despachos, salas de reuniones, recepción, baños, cocina u office, pasillos y zonas comunes.

Para cada zona, el contrato debe indicar las tareas concretas: barrido, fregado, aspirado, desinfección de superficies, vaciado de papeleras, limpieza de cristales interiores, etc. Cuanto más detallado, menos espacio para malentendidos.

Frecuencia y horarios

Debe quedar claro cuántos días a la semana se realizará el servicio, en qué horario y cuántas horas por sesión. Si hay tareas que se hacen con frecuencia diferente, como cristales exteriores mensuales o limpieza a fondo trimestral, deben figurar por separado con su calendario.

El horario es especialmente importante: la limpieza puede hacerse antes de la jornada laboral, después o durante esta. Cada opción tiene implicaciones diferentes y debe acordarse por escrito.

Personal asignado

Un buen contrato especifica cuántas personas se asignan al servicio y si el personal será fijo o rotativo. El personal fijo conoce las instalaciones y trabaja más rápido; la rotación excesiva suele bajar la calidad. También conviene que se nombre un responsable o coordinador como interlocutor directo.

Productos y maquinaria

¿Quién aporta los productos de limpieza? ¿Y la maquinaria? En la mayoría de contratos es la empresa de limpieza quien los proporciona, pero debe quedar por escrito. Si tienes preferencias sobre el tipo de productos, como que sean ecológicos o hipoalergénicos, inclúyelo en el contrato.

Precio y forma de pago

El contrato debe reflejar el precio mensual, qué incluye y qué se factura aparte. Los servicios puntuales como limpiezas extraordinarias, tratamiento de suelos o limpieza después de un evento suelen ir con un precio adicional que conviene pactar de antemano.

También debe indicar la forma de pago, los plazos y si hay algún tipo de revisión de precios anual.

Seguro de responsabilidad civil

Debe constar que la empresa dispone de seguro de responsabilidad civil vigente y que cubre los posibles daños causados durante la prestación del servicio. Pide que se adjunte una copia de la póliza como anexo al contrato.

Duración y condiciones de rescisión

¿Es un contrato anual? ¿Se renueva automáticamente? ¿Cuál es el preaviso necesario para rescindirlo? Estas cláusulas son fundamentales. Lo ideal es un contrato con periodo de prueba de uno o dos meses y un preaviso de rescisión de 30 días como máximo.

Evita contratos con cláusulas de permanencia excesivas o penalizaciones desproporcionadas por cancelación anticipada.

Cláusula de confidencialidad

Si en tu oficina se maneja información sensible, incluye una cláusula de confidencialidad que obligue al personal de limpieza y a la empresa a no divulgar información a la que puedan tener acceso durante el servicio.

Control de calidad

Un contrato completo incluye mecanismos de control: revisiones periódicas, encuestas de satisfacción, reuniones de seguimiento con el responsable de la empresa. Esto garantiza que la calidad del servicio se mantenga a lo largo del tiempo y que los problemas se resuelvan antes de que se acumulen.

Revisa todos estos puntos antes de firmar y no tengas reparo en negociar. Un contrato bien redactado es la base de una relación profesional duradera y sin conflictos.